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Mirábamos al Sol

Resplandecientes y doradas, al tacto aterciopeladas; pero viles rejas.
Rememoro aquella mañana. Ardían en mi interior palabras vedadas que sajaban mi garganta. En el banco sentadas, tu puño se entregaba al cautiverio de tu otra mano libre y nerviosa, mano que retorcía signos de interrogación. Aquellos ojos suplicantes desdeñaban mi secreto, pero cómo silenciar las entrañas del pensamiento cuando mi corazón bombeaba alaridos. Te agostó la luz, proscrita luz, pero el paso de los días la tornó en vida. Qué difícil resultaba todo cambio teniendo al mundo en contra, al mundo entero, sí ¿Acaso hay otro más, que el que la piel de uno habita? Pero obramos nuestra libertad, antagonistas de aquellos poderosos vapuleados por nuestro descontrolado ariete, que sumaba valor en torno a la precariedad de la siniestra resta con la que nos subyugaban. Cuantas risas en torno a ellos, sobre la superficialidad de nuestros tacones, alzadas en la supremacía de la indiferencia. Izamos una bandera individual, les vomitamos nuestro “no pasarás” ¿Recuerdas su perplejidad? Les arrojamos a la cadena de la igualdad como a simples peones ; pero sintiéndose inferiores nos condenaron al ostracismo. Los fuertes se deleitan en la asimetría.
Llamaron a la puerta una noche, en la hora más fría del alma. Eran gentes procedentes de un rincón de la infancia, bajo sus ropas, cargaban nuestro mismo tatuaje, cuño de idéntica profundidad; pero perfecto revulsivo para lanzarse al mundo aun pareciendo niños de cristal. Cada uno de ellos, pagó un alto precio, marcado está en su mirada. Contemplo al perseguido mirar hacia atrás, el heredero del porrazo de posguerra agacha su cabeza más de lo que él quisiera, el libre sigue buscando sin cortapisa que le cercene.
Nosotras nos perdimos el rastro en la oscuridad de aquel nuevo amanecer. Pregunto a nuestros conocidos por ti, pero sólo por dentro, de antemano sé la respuesta: el brillo del mismo estigma, búsqueda infructífera de las ganancias de un robo.

08/12/2010

Categorías:Hacia Adentro

Montse González de Diego

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